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Historia de la marca Bitter Cars (Alemania)

Historia de la marca Bitter Cars (Alemania)

Por Alejandro Franco – contáctenos


Hablemos de grandes carroceros europeos, tipos que buscaron la originalidad y la belleza aunque murieran en el intento: Jensen, Facel Vega… productores de auténticas joyas rodantes. Gente que hicieron autos de cero y que después apelaron a comprar motores foráneos ya que no tenían la capacidad industrial de diseñarlos y fabricarlos. Claro, no todos eran así y hubo los que empezaron con gran empuje para después desbarrancarse (porque los costos no le daban) y perder su originalidad, dedicándose (sin éxito) a reciclar coches enteros de otras marcas. El caso que aquí nos ocupa es parecido al de los suizos de Monteverdi: salieron a devorarse el mundo y terminaron reciclando coches americanos (bah, acá Opels germanos producidos por la norteamericana GM, al menos en la época en que comenzaron como marca) con kits de maquillaje que no convencieron a nadie. Porque una cosa es tomar un motor americano y ponerlo en un envase de lujo, y otra es tomar un coche de gama media y disfrazarlo de supercar.

Entre idas y vueltas, entre bajones y momentos de mayor intensidad, lo cierto es que los alemanes de Bitter Cars se dieron maña para sobrevivir hasta el día de hoy aunque su producción anual apenas llegue a las dos cifras. Es posible que su modelo de negocios esté equivocado, o que hayan decidido basarse en el coche incorrecto. Como sea, su historia es tan rara como interesante y por eso aquí la contamos.

Entendiendo la naturaleza de Opel

Para entender por qué la Bitter Cars no ha prosperado es necesario conocer la historia de Opel (aunque sea fugazmente), y entender por qué en Norteamerica nadie los quiere. Los estadounidenses aman los autos alemanes pero odian a los Opel y no hay modelo alguno que hayan importado de la marca que haya tenido el mas mínimo exito en USA, al menos en forma directa. Cuando la GM comenzó con su experimento Saturn (intentando fabricar coches compactos a la japonesa), el emprendimiento terminó por descarrilarse por el típico descuido de los CEOs estadounidenses (para los cuales las marcas son intercambiables) y terminaron por probar con la importación de exóticos modelos de Opel y rechapearlos como Saturn… algo que no convenció a nadie y lo cual no vendieron ni uno.

Opel Coupe Diplomat

Contemplad… el Opel Coupe Diplomat!. Un concept car presentado en 1969, en una época en que General Motors escupía concepts parecidos en todas sus marcas (Dodge, Vauxhall, la misma Opel con una variante del GT). El ex corredor Erich Bitter se enamoró del modelo y, usando sus contactos en Opel, logra que le dejen fabricarlo, siempre y cuando lo adapte como coche de calle. Tras un montón de dinero y trabajo, el Bitter CD (como se le llama a la versión reestilizada del Coupe Diplomat que fabricó Bitter, y que es el que mostramos en la cabecera) quedó listo para la venta en 1973… el cual es el peor momento de la historia de la industria automotriz del primer mundo ya que la crisis de los precios del petróleo de la OPEP hace subir astronómicamente el precio de los combustibles y decreta la defunción de los coches con motores grandes. No sólo extinguiría a los muscle cars sino que tiraría abajo toda la parva de pedidos del Bitter CD, dejándolo en magras cifras hasta su salida de producción en 1979. Y es que su motor Chevrolet V8 de 5.4 litros no era precisamente un prodigio de economía, un detalle que terminaría espantando a los potenciales compradores. Bitter languidecería con el CD hasta 1979, momento en el cual presentaría al…

En 1929 la General Motors compró Opel porque quería desembarcar en el mercado europeo y porque Opel les parecía una fábrica moderna. Pero lo suyo siempre fueron coches baratos y populares, y ésa sería la política de la empresa hasta los años 70 (sin contar los escabrosos años de la Segunda Guerra Mundial, en donde su presencia como subsidiaria yanqui en la Alemania Nazi – fabricando material de guerra para el Tercer Reich – se transformaría en un capítulo incómodo de la historia de la GM; algo similar le pasó a la Ford con sus instalaciones germanas, las cuales fueron establecidas en 1929 para competir de manera directa con Opel). Para los 70s, la Opel era una exitosa fábrica de coches de gama media; no eran baratos como los Volkswagen pero tampoco lujosos y carísimos como los Mercedes Benz.

Ahí comenzó un proceso de expansión de General Motors en todo el mundo, tomando a Opel como modelo de negocios a nivel internacional. Su otra subsidiaria europea, Vauxhall, vendía bien en Gran Bretaña pero no salía mas allá de ese mercado y, en cambio, Opel tenía cosas para ofrecer a los mercados emergentes. Por un lado surgieron coches baratos como el K-180 (que daría a luz a una generación con infinitos sucesores) y, por el otro lado, Opel empezaría a experimentar con coches de alta gama y deportivos, aunque no dejaran de ser prototipos. Pero la fama de Opel de ser barato, confiable y de tener una terminación apenas pasable era imborrable, y los modelos mas lujosos de la marca germana no dejaban de venderse sino en modestas cantidades. Para tener una idea, el 90 % de los modelos que aquí conocimos como Chevrolet (Corsa, Meriva, Tigra, Vectra) no dejaban de ser Opel rechapeados.

En sí, a la GM no le interesaba demasiado subir a Opel de nivel. La marca germana vendía a nivel mundial (con todas sus variantes y renombramientos) casi lo mismo que Toyota, y al menos los japoneses tuvieron el buen tino de darse cuenta que, para vender autos de alta gama, tenían que crear una marca diferente para empezar de cero y hacerse un lugar distinto en la mente del posible comprador (así fue como nació Lexus). Pero Opel no entendió esto y siguió gastando dinero, probando con coches de lujo y modelos futuristas, y nunca logró meter un auto de alta gama (o algo que se le acercara) que fuera memorable.

Esto nos lleva a la década del 70, donde la Opel decide mostrarse con el Opel Coupe Diplomat, salido de su novísima factoría de diseños experimentales establecida en Russlesheim, y surgido de un boceto de George Gallion. Gallion sería responsable de uno de los primeros modelos deportivos (y mas exitosos) de la marca que sería el Opel Manta, también surgido en 1969.

En si, el Opel Coupe Diplomat tenía mucho en común con otros concept cars que General Motors lanzó en esa época, desde el Vauxhall XVR hasta el Dodge Charger III (del cual yo tuve una versión a escala hecha por Matchbox!), que parecían variantes estilizadas de la tercera generación del Chevrolet Corvette Stingray, sólo que con detalles sofisticados como puertas alas de gaviota o una cabina de apertura vertical y flaps (frenos de aire) como los aviones. Como ocurre con la mayoría de los concept cars, ninguno entró en producción… pero el Coupe Diplomat llamó la atención de Erich Bitter, un piloto de carreras que había corrido en Targa Florio y Nurburgring, y que ahora tenía una red de concesionarios de Saab, Volvo, Intermeccanica y Abarth en Alemania.

Bitter SC

Un Bitter SC de 1979. La influencia de la serie 400 de Ferrari es innegable, y estaba en la mente de Bitter quien armó el primer boceto del SC. No era tan impresionante como el CD, y estaba basado en el Opel Senator, el último intento de Opel por llegar a competir con BMW, Audi y Mercedes Benz con un coche grande y lujoso. Opel abandonaría la linea, y se dedicaría a sedanes y compactos, obligando a Bitter a apuntar a otros productos de la GMcomo los de la australiana Holden – para basar en ellos sus futuros coches.

En esa época lo mas deportivo (y parecido a alta gama) que ofrecía Bitter en sus concesionarios, aparte de Abarth, eran los coches de Intermeccanica, en especial el Italia Spyder. Construido a mano y potenciado por un motor de Ford Mustang era un coche que Intermeccanica (cuyo negocio usual era ofrecer réplicas de coches famosos o desaparecidos) vendió muy bien, pero cuya calidad de terminación dejaba que desear, al menos en la opinión de Bitter. Convencido de que él podía construir algo mejor se puso en contacto con la gente de Opel y, ya que estos no iban a poner al Coupe Diplomat en producción, obtuvo una licencia para construirlos y venderlos por su cuenta. Con un gran respaldo de ingeniería y logística de Opel Bitter funda Bitter Automobil en 1971 y establece su sede central en su región natal de Schwelm. Ahora el drama a resolver era cómo fabricar sus propios Coupe Diplomat (renombrados como Bitter CD), los que de entrada precisaban serias modificaciones para ser coches de calle.

Entra la gente de Frua en la historia, y remueve la cabina de apertura vertical del concept de Opel, reemplazándola por dos puertas standard. Rediseña la cola y le pone mas cosas de producción en serie del Opel Diplomat standard para bajar costos. Incluso los diseñadores de Opel están dispuestos a ayudar a Bitter e introducen cambios de último momento y testean el coche en las instalaciones del gigante germano.

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Pero Bitter no tenía tanto capital como para fabricar un auto desde cero, y es entonces cuando acude a la gente de Baur, un carrocero independiente de Stuttgart que venía creando versiones convertibles (y targa) de Porsche, BMW y Opel para esa época. Llega 1973 y Bitter y Baur tienen un coche terminado, el cual exhiben en el Salón del Automóvil de Frankfurt, en donde el ex-piloto levanta 176 pedidos para su nuevo auto antes que termine la expo.

Si el coche no se convierte en un suceso es porque la crisis del petróleo de 1973 aterriza justo en ese año y torpedea todas sus aspiraciones de éxito. La sed de combustible de su motor Chevrolet V8 de 5.4 litros aleja a los posibles compradores y Bitter se resigna – de una proyectada producción anual de 200 autos – a fabricar menos de 100 autos por año entre 1973 y 1979, siendo el último el peor año con apenas 37 unidades vendidas. Era un coche demasiado caro para el escaso renombre que tenía – salía 58.400 Marcos alemanes, cuando en esa época uno podía comprarse un espartano (pero sólido y prestigioso) Mercedes Benz 300 SEL de 6.3 litros a unos 39.600 Marcos alemanes-, algo que terminaba atentando seriamente contra sus posibilidades de éxito.

Bitter copia a Ferrari

En 1979 el CD es descontinuado y se viene el Bitter SC, basado en el Opel Senatorel coche mas grande que ofrecía la marca germana en aquel momento -. Hay algunos arreglos de mecánica como para diferenciarlo del original pero lo que llama la atención es el diseño, el cual es una flagrante copia del Ferrari 365 GT4 2+2 (que tendría dos iteraciones similares, el 400 y el 412, lanzados respectivamente en 1976 y 1979) diseñado por Pininfarina en 1972.

Si hay algo que la historia ha demostrado, es que ningún coche de alta gama puede tener éxito si no triunfa en un mercado tan enorme y solvente como el de los Estados Unidos. Le pasa a Ferrari, le pasó a Lexusle pasó a todos. Ni Europa es tan nutrida y posee tantos millonarios en proporción a la población, ni el resto del mundo tiene la capacidad adquisitiva de USA. Es por eso que la General Motors quería ofrecer el Bitter SC como un deportivo europeo de alta gama en su cadena nacional de concesionarios Buick una de las marcas mas caras del grupo -, surgiendo como una manera de contrarrestar el avance imparable de BMW en el mercado norteamericano. La macana es que los dueños de los concesionarios se dieron cuenta que el falso Ferrari era un Opel travestido… y Opel era una marca no deseada por los americanos (años antes quisieron vender sin éxito algunos de sus mejores modelos y obtuvieron una tibia respuesta). La gran oportunidad de Bitter se fue al tacho cuando apenas una docena de concesionarios accedieron a ofrecer el SC, y con magros resultados. Aún con ello, el Bitter SC resultó levemente mas exitoso que su predecesor CD, con cerca de 500 unidades producidas durante una década.

Bitter Insignia

De las últimas cosas que ha sacado Bitter es este Bitter Insignia que no es mas que un Opel Insignia standard hecho mas lujoso -. El enfoque de la empresa ha cambiado y ahora se ofrece como un carrocero que tunea Opels pre existentes. Es por eso que todos sus modelos se ofrecen como Opel (nombre de modelo) by Bitter. Los números de producción son desconocidos pero al menos le aseguran un flujo de trabajo a la empresa. Además del Insignia, la gente de Bitter ofrece versiones remodeladas del Opel Mokka y el Opel Adam, dos compactos a los cuales mejora el interior y la mecánica tocando apenas la pintura y la estética de la parrilla como para declarar que son vehículos tuneados por Bitter.

Lo que siguió fue un impasse entre 1989 y el 2007, en donde Bitter quiso tentar inversores con sus coches GM reconvertidos. En el 2003 maquilló al Holden Molnaroun coche australiano producido por GM que tenía un poderoso motor V12 – pero nadie puso un dolar en el emprendimiento.  En el 2007 tomó el Holden Caprice y lo reconvirtió en el Bitter Vero… pero los cambios estéticos eran tan mínimos que era fácil emparentar los dos autos, aunque Bitter contaba con la ventaja que los Holden no se vendían fuera de Australia. Bitter invirtió un millón de dolares en un kit de re-styling que hacía que, en menos de una semana, el Caprice se convirtiera en el Vero. Pero a 120.000 Euros la unidad, era demasiado costoso para un coche gama media australiano maquillado y en el 2012 fue descontinuado después de producir apenas 10 unidades. Algo parecido ocurrió con Holden Commodore, que Bitter recicló como el Bitter Vero Sport y cuya producción también se cayó en el 2012.

Actualmente Bitter decidió bajar aspiraciones y pasó a hacer versiones re-estilizadas del Opel Mokka (Bitter Mokka) y Opel Adam (Bitter Adam), dos compactos a los que le agregó aditamentos de confort y lujo pero que no niegan su origen GM. El otro modelo que produce en pequeñas cantidades es el Bitter Insignia, basado en el Opel del mismo nombre.

Luego de haber comenzado como un emprendedor con grandes aspiraciones, Bitter terminó convirtiéndose en un carrocero standard – al estilo de Baur, que tomaba coches recién salidos de producción y los modificaba sin perder su identidad -. Ciertamente se ha dado maña para sobrevivir 40 años en un mercado saturado de carroceros y especialistas, y aunque no haya fabricado los mejores autos del mercado,o al menos le dió una oportunidad a Opel para mostrarse como una marca de alta gama, una imagen que la fábrica alemana ha buscado durante años con sus coches mas caros pero que siempre le fue esquiva.