Selección de coches de colección (III)

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Por Alejandro Franco – contáctenos


Engendros y obras de arte; coches exquisitos basados en autos baratos de calle. En el mundo de autos de colección hay de todo y para todos; la única condición es que sea raro, único, singular… y, en algunos casos, verdaderas obras de arte sobre ruedas.

Lancia Hyena by Zagato

En las décadas del 80 y 90 Lancia hacía capote en los circuitos de Rally de todo el mundo. La fórmula era sencilla: construir bestias, darle un aspecto mínimo y razonable, fabricar un par de cientos de unidades para que fueran considerados “coches de calle” (o de producción en serie) y soltarlos en los mas salvajes e inhóspitos escenarios para que devoraran un campeonato tras otro. Esas series limitadas eran tan caras como espartanas, así que los clientes sólo las adquirían por la ferocidad de su motor sin importar si estaban montados en cajones de verduras. Entra Zagato, el afamado carrocero italiano, y le propone a Lancia hacer una versión limitada de sus coches diseñados para Rally (en especial el Lancia Integrale) pero con styling y lujo que fuera acorde a su precio. Lancia rechazó la propuesta lo que no impidió que la gente de Zagato siguiera adelante, comprara por su cuenta los Integrale, los desarmara y los carrozara en envase de lujo. Así nació el Lancia Hyena en 1995. El drama con esto es que los costos se fueron al diablo y Zagato tuvo que resignar sus aspiraciones, construyendo tan solo 24 de las 200 unidades proyectadas, vendidas en el mercado al disparatado precio de U$s 75.000 de la época. Con un motor 2.0 turbocargado y 250 HP, estas pequeñas y escasas bestias se cotizan a precio de oro hoy en día en el mercado de coleccionistas.

Lombardi Grand Prix

Y seguimos con los carroceros italianos. Carlo “Francis” Lombardi había fundado su taller en 1947 y, durante 30 años, se dedicó a carrozar y tunear coches italianos. Sobre el final de su carrera decidió tomar un coche popular – el Fiat 850 – y darle un aspecto fierrero. Así nació el Lombardi Grand Prix en 1968, el cual se produjo hasta 1972. Con el motor original del 850, tenía las virtudes y defectos del original – consumía poco, pero no era veloz y tendía a recalentar -. El Lombardi Grand Prix llamó la atención de varios inversores y llegó a exportarse a los Estados Unidos donde la recepción fue indiferente. Era caro para la potencia que ofrecía, y los problemas mecánicos eran de público conocimiento; pero como tenía un motor pequeño podía saltarse los controles de la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense (EPA), la cual ya tenía a mal traer a los japoneses exigiéndoles modificaciones de todo tipo en materia de seguridad y emisiones en el caso de sus modelos mas grandes. Uno de los interesados en el Grand Prix fue la gente de Giannini Automobili, que le propuso a Lombardi asociarse (dando a luz OTAS u Officina Trasformazioni Automobili Sportive, como llamaron al emprendimiento) y producir una versión mas potente. Así nació la versión con motor de 982 cc, conocida como OTAS Grand Prix, la cual también zarpó hacia USA… pero al superar el límite de los 900 cc de cilindrada fue detenida en seco por la EPA, forzando la cancelación de toda la operación estadounidense.  Aparte de las versiones de Lombardi y OTAS, el Grand Prix sería tomado por la gente de Abarth, quienes le pondrían un motor de Fiat 124 tuneado que lo llevaría a una respetable velocidad máxima de 175 km/h. Conocido como Abarth 1300 Scorpione se vendería en números modestos pero el proyecto no prosperaría después que Fiat tomara el control de Abarth en 1971. Del mismo modo OTAS y Lombardi cerrarían sus puertas en 1972, acuciados por las deudas y la tibia recepción del cochecito.

OSCA 1600 GT

¿Se acuerdan de los hermanos Maserati?. Ya hablamos de ellos en el artículo que trataba sobre la historia su marca. Los Maserati eran fanáticos fierreros que vivían construyendo coches de carreras y fundaron su propio taller en 1914. Pero el negocio de las carreras era riesgoso financieramente y los hermanos terminarían vendiendo su empresa a Alfredo Orsi, el cual transformó a Maserati en el fabricante de deportivos de lujo que todos conocemos. Yéndose con la música a otra parte los Maserati fundaron OSCA (Officine Specializzate Costruzione Automobili—Fratelli Maserati S.p.A.) en 1947 y regresaron a su pasión de las carreras. Pero con OSCA les ocurrió lo mismo que con la Maserati original: tenían problemas de fondos y, como pasaba con muchas escuderías de aquel entonces (Ferrari incluída), se vieron obligados a fabricar coches de calle aunque fuera en ediciones limitadas como para solventar gastos. Siguiendo un camino parecido al de Orsi en la empresa que llevaba su nombre, salieron a buscar carroceros para resolver el tema de diseño y estética. De ese modo el OSCA 1600 GT tuvo como tres versiones diferentes: la standard, la diseñada por Fissore y ésta made by Zagato. Se hicieron 60 ejemplares en 1961, y tenía un motor de 1.6 litros y 125 HP. Estéticamente no era revolucionaria – los Lancia, Aston Martin y hasta los Pegaso de la década anterior tenían el mismo styling -, pero es prolija y rara. Hoy en día un OSCA 1600 GT by Zagato cotiza cerca del medio millón de dólares.

Siata 200CS

Esta nave espacial es un Siata 200CSSiata eran unos carroceros de Turin que armaban deportivos en base a motores Fiat. En los 50 y 60 produjeron algunos coches realmente exóticos y el 200CS es la creación mas fina de su carrera. Con un motor Fiat V8 de 2 litros que ellos tunearon, caja de 5 marchas y velocidad máxima de 200 km/h (gracias a su escaso peso debido a la carrocería de aluminio), el origen modesto del motor estaba mas que bien camuflado. Sólo produjeron 18 unidades, 11 carrozadas por Balbo (como la que vemos, con faros retráctiles, y chapeados como 200CS) y otras 7 producidas por Stabilimenti Farina, los cuales llevaron el nombre de modelo 208CS. También hicieron una versión roadsterla 208S -, del cual se hicieron apenas 35 vehículos. Pero aunque el modelo y la marca tenían su fama (Steve McQueen llegó a adquirir uno de éstos), los números daban ajustados y en los 60 la Siata pasó a fabricar…

Siata Spring

… este engendro llamado Siata Spring, manufacturado en base al popular Fiat 850, y un desesperado intento por hacer un coche accesible que tentara a los consumidores jóvenes – incluso hicieron un detallado estudio de mercado para diseñarlo -. Pero, por lo que se ve, le tendrían que haber pedido un reintegro a la gente de marketing. El coche es feo y anacrónico, el styling está en guerra consigo mismo y, por su precio – bastante mas alto que el del barato 850 en que se basaba -, difícilmente alguien quisiera comprarlo. Siata comenzó a fabricarlo en 1968, no sirvió para salvar a la empresa de la quiebra y en 1970 sería adquirida por ORSA (Officina Realizzazioni Sarde Automobili), quienes retocarían la mecánica del adefesio y lo continuarían hasta 1975, año en que lo sacarían de producción debido a la magra ventas de deportivos que, en general, se producía en toda Europa después de la crisis del petróleo de 1973.

Cadillac Series 62 by Ghia

Algún día nos tomaremos el tiempo para exponer los exquisitos concept que Virgil Exner y la gente de Ghia crearon para la Chrysler en los 50 y 60s, y que nunca prosperaron porque eran demasiado “europeos”… y porque las instalaciones de la Chrysler carecían del control de calidad necesario para dar a luz semejantes bellezas. Son, posiblemente, los autos mas deliciosos y delicados que hayan pisado el planeta ya que eran hermosos, enormes y futuristas. Con la adquisición de Chrysler por parte de Fiat los nuevos dueños les quisieron rendir homenaje, algo que se puede ver en el styling del hermoso Chrysler 300 LX, una pieza moderna que tiene claras influencias de aquellos legendarios concept. Pero aquí hablaremos del matrimonio de Ghia con otro gigante norteamericano, en este caso haciendo un par de bellezas a pedido basadas en el Cadillac Series 62 de 1953. Encargadas por dos potentados estadounidenses – se rumorea que Rita Hayworth fue una de ellas – los Cadillac fueron de América a Europa, se rediseñaron y se volvieron a exportar. Es increíble pensar que, debajo de este diseño iconoclasta y agresivo, haya un burdo y gigantesco Cadillac, el ícono del lujo barato y el exceso al que los norteamericanos adoran con fruición. En manos de coleccionistas, este Cadillac Series 62 by Ghia cotiza cerca del millón y medio de dólares: una obra de arte rodante valuada a precio oro debido la singularidad de su existencia.

COCHES EXOTICOS Y DE COLECCION

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