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Historia del Opel K 180 (1974 – 1979)

Historia del Opel K 180 (1974 - 1979)

Por Alejandro Franco – contáctenos

Durante décadas – y hasta el día de hoyGeneral Motors ha sido el modelo de empresa automotriz a imitar. Gigantesca, coordinada, variada, global. El único que pudo copiarla con cierto éxito ha sido Fordestableciendo divisiones con marca propia y cierta independencia, estableciendo subsidiarias europeas con libre creatividad, etc -, y la Chrysler se hundió en la tentativa, debiendo cerrar / vender de apuro sus fábricas en Francia e Inglaterra a mediados de los 70’s, y clausurando filiales en numerosas partes del globo (como en Argentina). Pero, a pesar de los debates de la economía y de la esquizofrenia que supone manejar un monstruo con tantas cabezas, la General Motors siempre ha salido adelante, fruto de la diversidad de productos y de la amplitud de ideas.

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Ello no significa que la GM sea eficiente pero, al menos, suele entender lo que hace. Por ejemplo, se formó como una unión de empresas y supervisó sus esfuerzos; adquirió marcas extranjeras y respetó sus personalidades; y, fundamentalmente, organizó a su conglomerado como un gigantesco juego Lego, con piezas y modelos reemplazables a nivel global, rechapeando productos y adaptándolos a las necesidades de los mercados locales.

Uno de los primeros experimentos en ese proceso temprano de globalización fue la participación (y posterior adquisición) de la alemana Opel en 1929. La GM olfateaba que Europa era un jugoso mercado y decidió proyectar sus intereses mas allá de sus fronteras, convencida de que en paises emergentes los vehículos europeos – pequeños y económicos – tendrían una salida natural y fluída al contrario de los gigantescos mamotretos que florecían en el mercado norteamericano. Y aunque esto parece una verdad de perogrullo – fácil de comprender para cualquiera -, las otras dos grandes de la industria automotriz norteamericana – Ford y Chrysler – se han llevado de patadas con la realidad y no lo han sabido comprender sino hasta muy tarde. La Chrysler intentó vender coches gigantescos en Europa, solo retocando su interior con styling de diseñadores; y la Ford ha exportado su linea de compactos norteamericanos (como el Falcon) a otras partes del mundo, hasta darse cuenta que lo que precisan los paises del segundo y tercer mundo son autos mas compactos, ahorrativos y modestos. Fijense sino en el surtido de coches grandes existentes en la Argentina de la década del 60: Chevy Nova, Ford Fairlane, Dodge Polara, Chrysler Valiant… dinosaurios que se extinguirían (en su inmensa mayoría) en la siguiente década cuando la crisis del petróleo de 1973 le diera un golpe mortal a los automóviles inmensos y compulsivos devoradores de combustible.

Opel Kadett 1938

la primera versión del Opel Kadett data de la década del 30, y fue uno de los coches mas vendidos de la Alemania de aquella época; el autor de estas líneas tuvo el privilegio de viajar en uno de ellos durante mi niñez en Uruguay

En muchos sentidos la adquisición de Opel fue una medida innovadora para la GM; pero también sería una decisión no exenta de ramificaciones polémicas. A la década siguiente Alemania terminaría sumiéndose en la locura nazi, y la Opel terminaría construyendo camiones y partes de vehículos militares, lo cual implicaría indirectamente a la General Motors como “colaboradora” del régimen hitleriano. La postguerra no estaría exenta de problemas; las instalaciones de la Opel estaban destruídas, parte de sus fábricas quedaron en territorio soviético (y habiendo reclamado la matricería hallada como botín de guerra, los rusos terminarían construyendo su propia versión del Opel Kadett durante la siguiente década), y la General Motors se dió un plazo perentorio de dos años para reconstruir la industria con recursos locales (o sea, sin aportar un peso de su bolsillo), no demasiado convencida de que la Opel pudiera sobrevivir la década siguiente en una Alemania (y una Europa) completamente desvastadas. La historia terminaría por torcerle el brazo y, en unos pocos años, la Opel volvería a ser una de las marcas mas populares del continente, posicionándose entre el lujo de la Mercedes Benz y la economía espartana de los modelos de la Volkswagen.

Pero para obtener semejante logro, precisaba un modelo fresco y exitoso; regurgitar el viejo Opel Kadett era un paliativo temporal, pero era necesario un coche mediano, cómodo y económico que atrajera compradores. Así es como saldría el Kadett A en 1962, un sólido y modesto coche familiar dotado de un motor de 993 cc.

Opel Kadett A de 1962

Opel Kadett A de 1962; para nada revolucionario y extremadamente espartano, terminó por convertirse en un éxito de ventas debido a ser cómodo y tener un precio muy accesible

El Opel Kadett A se vendió extremadamente bien; era amplio, su motor era eficiente, y su styling era mucho mas moderno que el Beetle (en aquel momento, el coche mas vendido en Alemania). Salvo el detalle de la floja protección frente a la corrosión – lo cual era una omisión extendida de todos los fabricantes de la época -, el Kadett A era un coche sólido y pavimentó el desarrollo de una linea de sedanes pequeños, económicos y funcionales que llegaría hasta nuestra época, y que tuvo como representante local al coche que ahora nos ocupa.

Esta es la biografía del Opel K 180; un coche con mucho potencial cuyo crecimiento fue coartado debido a la partida intempestiva de su empresa fabricante en Argentina.

El Opel Kadett empieza a evolucionar

La siguiente versión del Kadett fue la B, aparecida en 1965. Era mas grande que el Kadett A y, aunque no era estéticamente sobresaliente, su styling era eminentemente pragmático: buen espacio para motor y equipaje, excelente visibilidad para conductor y pasajeros, interior escueto pero confortable, etc. El modelo comenzó a diversificarse con sedanes de dos y cuatro puertas, camionetas de tres y cinco puertas, y una cupé de diseño mas curioso que deportivo (provisto de aletas de aireación en la parte trasera de la cabina, lo que se asemejaba a branquias), lo cual iría marcando el camino para las siguientes versiones.

Opel Kadett B version Rally

El Opel Kadett B – aparecido en 1965 – seguía siendo un coche tan insípido como su predecesor, pero la gran variedad de modelos y motorizaciones (junto a su accesible precio) lo volvían extremadamente popular; aquí una versión Rally de 1967

Con más de 2.600.000 unidades fabricadas, la Opel había terminado de ultimar un éxito y estaba lista a desarrollar el estadío siguiente: el Kadett C, el cual se entronca directamente con la versión local K 180 cuya historia aquí desarrollamos.

Nace el Opel K-180

El Kadett C apareció en 1973, y era una versión mucho mas armónica, moderna y estilizada del Kadett B.

Para principios de los 70 la GM ya tenía en mente desarrollar una plataforma global, la cual pudiera ser adaptada a los requerimientos locales – con minimos cambios – en cada una de sus subsidiarias dispersas por el planeta. Seis meses después de su lanzamiento el Kadett C desembarcaba en estas subsidiarias, siendo rebautizado de acuerdo a los lineamientos locales de marketing. En Brasil se transformó en el Chevrolet Chevette, el que se convirtió en un formidable éxito de ventas (mas de 1.6 millones de autos producidos hasta 1982). En Estados Unidos hubo otro Chevrolet Chevette (adaptado por los norteamericanos y fabricado desde 1975), el cual vino a reemplazar al desastroso Chevrolet Vega. Y, aunque era insulso y extremadamente pequeño para los gustos estadounidenses, se desempeñó muy bien en el mercado de los compactos, vendiendo 2.793.000 unidades mientras estuvo en producción hasta 1987. Por otra parte el Kadett C sería rechapeado bajo las marcas Vauxhall, Holden, Isuzu, Daewoo, obteniendo muy buena repercusión en distintas partes del mundo.

En Argentina el Kadett C evolucionó hasta convertirse en el Opel K 180. La novedad era el motor de 1.800 cc, un desarrollo local basado en el motor preexistente de 6 cilindros al cual “se le podaron” dos. El motor “autóctono” de 1.800 centímetros cúbicos era, en realidad, una solución económica para proveerle un engine al auto utilizando la matricería ya existente; si se trataba de la decisión adecuada, ya es tema de discusión. Los Kadett / Chevette siempre tuvieron motores propios y chicos (de 1.0 o 1.2) y, excepcionalmente, las versiones mas deportivas llegaron a 1.9 y 2.0 litros. Y aunque el speech repetido hasta el cansancio indique que se trataba de una decisión creativa, apuntada a que el K 180 compitiera contra coches de superior perfomance de la época – como el Falcon y el Chevy -, a todas luces saltan las diferencias, indicando que se tratan de harina de diferente costal. La enormidad física de dichos modelos no es comparable al espartano y justo interior del Opel K 180, el cual quedaba – en todo caso – como un sedán pequeño de prestaciones deportivas. Llegaba a una velocidad máxima de 150 km/h y alcanzaba los 100 km/h en 16.8 segundos.

otra vista del Opel K 180

la idea del Opel K 180 era tener un coche pequeño con potencia de competición; pero la oferta no terminó de convencer al público argentino y sólo se produjeron un par de decenas de miles en 5 años de fabricación

Considerando la crisis del petróleo de principios de los 70, el Opel K 180 era un auto bien encaminado y listo para enfrentar las vicisitudes de la época. El punto es que los numeros de producción fueron demasiado modestos (apenas 23.009 unidades producidas hasta 1978), y eran una mancha más en una larga lista de tendencias declinantes de los modelos fabricados por la GM en nuestro país. ¿Las causas del fracaso?. La antigüedad de sus modelos (como el Chevrolet 400 y el Chevy), su desfasaje con los requerimientos de mercado – que pedía, para la época, autos mas pequeños y eficientes a la hora de consumo de combustible – y su imposibilidad de vender al exterior. ¿Qué país sudamericano – cuya nafta fuera costosa – querría adquirir un coche con motor de 4 litros o superior?.

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El Opel K 180 fue el manotazo de ahogado de la General Motors Argentina para intentar recuperarse en un mercado que le había dado la espalda. Pero llegó tarde, no vendió como se esperaba y – con un rojo de 30 millones de dólaresGeneral Motors Argentina decidió bajar la persiana, cortando al vuelo todas las posibilidades que ofrecía el K-180.

El tiempo se encargaría de enmendar el daño. El coche tenía su potencial y continuaría evolucionando. La siguiente iteración se la conocería localmente como GMC Chevette, y provino por importación desde Brasil en los años 80. Y cuando la vida útil del Kadett C llegó a su fin, resurgiría en su siguiente estadío – el Opel Corsa, aquí rechapeaado como Chevrolet – el cual se mantiene en producción hasta nuestros días, y confirma las virtudes de este pequeño sedán, practico, económico y extremadamente popular.

Chevrolet Chevette 1980

un Chevrolet Chevette 1980 made in Brazil; si el Opel K 180 hubiera sobrevivido a la caída de General Motors Argentina, la versión local hubiera evolucionado hasta verse similar a la de la foto

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